Antiquaris, el salón de arte y antigüedades de Barcelona

Plein air, óleo de Ramon Casas

Quince mil piezas. Era la cifra que repetía la organización cada año y, aunque suene a folleto, el Palacio 1 de Montjuïc daba para eso: nueve días de vitrinas, marcos dorados y expositores venidos de media Europa. Cerámica mesopotámica en un pasillo y obra recién salida del taller en el siguiente.

Antiquaris fue el salón de arte y antigüedades de Feria Barcelona. Ya no se convoca.

Aquí está recogido lo que fue, con sus fechas y sus secciones, y también lo que queda de ese comercio en la ciudad. Esta página no es de la organización y no vende entradas.

La 35ª edición

«Una impactante fusión vanguardista y milenaria». Así se anunciaba, y por una vez el eslogan no mentía del todo: en el mismo pasillo te podías cruzar un sarcófago y un Tàpies.

Del sábado 12 al domingo 20 de marzo. Nueve días, con dos fines de semana dentro. Abría de once de la mañana a nueve de la noche sin cerrar al mediodía, cosa que por aquí no es tan habitual. La sede, el Palacio 1 del recinto de Montjuïc, al lado de plaza España. Lo organizaban Feria Barcelona y Flaqué Internacional.

Dónde comprar antigüedades en Barcelona hoy

El salón desapareció. El oficio no.

Los anticuarios siguen concentrados en el Barri Gòtic, en el triángulo que forman el carrer de la Palla, Banys Nous y la Baixada de Santa Eulàlia. Locales pequeños, bastantes con el mismo dueño desde hace treinta años. Platería, grabado antiguo, mueble isabelino. Se recorre en una mañana y se aprende más preguntando que mirando, aunque hay que aguantar que alguno no tenga el día para contestar.

Luego está Els Encants de Bellcaire, en Glòries, con su subasta de primera hora. Ahí no hay etiquetas ni garantías y la línea entre la ganga y el disgusto es fina. En medio quedan las salas de subastas de la ciudad, que sacan catálogo con antelación y dejan ver las piezas en sala unos días antes de la puja.

Para entrenar el ojo sin gastarse nada, el museo sale barato. En el MNAC está colgado y bien documentado casi todo lo que después aparece atribuido en el mercado.

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Qué se veía en el Palacio 1

Jarrón decorado de Émile Gallé

El salón se ordenaba por especialidades. Sigue siendo la mejor forma de entender el mercado, porque cada apartado tiene su gente y sus trampas.

La pintura era el bloque grande, del barroco al siglo XX, y la que traía los nombres de cartel. Enfrente, la arqueología: mesopotámica, griega, romana, egipcia, asiática. Ahí el papeleo pesa más que la pieza, y una figura preciosa sin procedencia documentada no la quiere nadie.

El resto se repartía entre artes decorativas (vidrio, cerámica, esmaltes, relojería, con bastante modernismo y art nouveau), escultura en bronce, mármol y madera policromada, y mobiliario, este último montado en ambientes completos para que se viera en contexto. Había además marfiles y tapices, dos especialidades muy técnicas y de poca gente. La alta joyería iba aparte, en vitrina cerrada y con vigilancia propia, en el rincón más discreto del pabellón. Y al fondo, donde nunca se formaba cola, el libro antiguo, la cartografía y los manuscritos.

Firmas que pasaron por el salón

La lista que repartía la organización mezclaba tres o cuatro generaciones sin demasiado orden. Abajo del todo, el modernismo y el novecentismo catalanes: Rusiñol, Ramon Casas, Joaquim Mir, Nonell. Por ahí empieza cualquier colección que se arme en Barcelona.

Capvespre, óleo de Santiago Rusiñol en el MNAC

Encima se apilaba el siglo XX. Picasso, Dalí, Miró, Tàpies, Antoni Clavé, Antonio Saura, Pablo Palazuelo, Jorge Oteiza, Manolo Millares, Chillida, Guinovart, Zabaleta, Juan de Echevarría, y Sorolla como representante del luminismo anterior. En el extremo más reciente, Barceló, Plensa, Manolo Valdés y Botero.

Ahora bien, esa nómina hay que leerla con la cabeza fría. En una feria así rara vez se ofrecen las obras mayores de esos autores. Lo que hay es obra gráfica, dibujo, cerámica, pieza menor. Que es, por cierto, con lo que se empieza a coleccionar. El precio depende de la edición, del estado y de los papeles, no del apellido que figura abajo a la derecha.

Cómo mirar una pieza antes de comprarla

Vale para un stand de feria, una tienda del Gòtic o un lote de subasta. No es un método de experto. Es el orden en que conviene preguntar.

Procedencia primero. De dónde sale la pieza y qué papeles trae. En arqueología y en marfil esto no es burocracia: condiciona si se puede vender y si se podrá revender algún día.

Luego las restauraciones. Casi todo lo antiguo está restaurado; lo que molesta es la restauración que no se declara. Pide ver la pieza con luz rasante. Las marcas y punzones de la plata, la porcelana o la relojería son lo más fácil de comprobar, y por eso mismo lo primero que se falsifica.

Después, el desgaste. Tiene que estar donde el uso lo deja de verdad, en los cantos, en las patas, en el borde de un cajón. Si aparece repartido por igual, desconfía.

Y antes de cerrar el trato, mira qué se ha pagado por algo parecido en subastas recientes. Los resultados publicados son el único termómetro que no depende de quien te está vendiendo. Pide factura con descripción, datación y estado.

Preguntas frecuentes

¿Se sigue celebrando Antiquaris?

No. Dejó de convocarse, y esta página no gestiona entradas ni inscripciones ni contratación de stands. Para ferias de arte activas en Barcelona, la información oficial del recinto de Montjuïc está en la web de Feria Barcelona.

¿Dónde se celebraba exactamente?

En el Palacio 1 del recinto ferial de Montjuïc, junto a plaza España. De 11.00 a 21.00 h, sin interrupción, durante los nueve días.

¿Qué se podía encontrar por poco dinero?

Obra gráfica, dibujo, cerámica de autor, libro antiguo de tirada corriente, mueble de estilo sin firma. La feria mezclaba a propósito franjas de precio muy distintas, y en el mercado de la ciudad sigue pasando lo mismo.

¿Hace falta ser coleccionista para comprar antigüedades?

No. Pero conviene ir despacio. La primera compra sensata suele ser una pieza pequeña, bien documentada, de algo que a uno le interese de verdad; lo demás se ordena solo a partir de ahí.

Sobre esta página

antiquarisbcn.com es una página independiente sobre el salón de arte y antigüedades de Barcelona y sobre el comercio de antigüedades de la ciudad. No pertenece a Feria Barcelona ni a ninguna de las empresas que organizaron el certamen, y tampoco representa a los anticuarios que estuvieron en él.

¿Ves un dato mal? ¿Tienes documentación de alguna edición? Escribe a info@antiquarisbcn.com.